[VIDEO] CAM – COORDINADORA ARAUCO MALLECO: 20 Años Sembrando Autonomía y Levantando Resistencia

Diciembre 5, 2017 | 1679 Visitas
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GULUMAPU – LUMAKO / Dos décadas han transcurrido desde la aparición pública de la organización Mapuche, anticapitalista y revolucionaria “Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco” (CAM), donde uno de sus hitos fundantes fue la inesperada en aquel entonces quema de camiones forestales en el contexto de reivindicaciones territoriales por parte de comunidades Mapuche de la zona de Lumaco, provincia de Malleco, a comienzos de diciembre del 1997.

Hecho que se convirtió en una representativa forma de lucha concreta que hasta ahora se ha ido plasmando como una forma viable y paulatina de desalojar, desde las comunidades mapuche en resistencia, a los usurpadores capitalistas. A partir de allí, el emergente movimiento Mapuche de la década de los noventa que se articulaba y levantaba en torno a recuperar sus territorios ancestrales comprendió que existen otras formas de hacer política y conseguir sus legítimas demandas; desde la autonomía, el sabotaje a los bienes e infraestructuras del capital y la resistencia ancestral y directa, tanto como en las tomas de terreno, las siembras productivas y las acciones defensivas de legítima violencia revolucionaria que consigan tanto como enviar un mensaje a la sociedad, rompiendo el cerco informativo y hegemonía de los medios de comunicación, como la paralización y boicot económico a sectores empresariales anclados en el Wallmapu histórico, en particular a las empresas forestales y megaproyectos. Lineamientos que van madurando al calor de la lucha en aquel entonces en Lumaco y otras zonas de Resistencia Mapuche (como Cañete, Tirua, Ercilla, Cautin, Collipulli, Contulmo, entre otras) y se perfilan al margen de aquella institucionalidad chilena neocolonial y neoliberal que en escencia solo da garantías para que el empresariado mantenga su poder económico y fáctico en las zonas que le fueron usurpadas al pueblo Mapuche. Años de esperas pasivas, manifestaciones mudas y reclamos silenciados en torno a la devolución y defensa del territorio Mapuche y la biodiversidad, fueron superados debido a los lineamientos propuestos por la CAM, que además no eran nada nuevo, sino más bien vendrían a reconstruir y rescatar en gran medida la Resistencia histórica que realizó el pueblo mapuche al invasor español y luego al invasor Chileno-Argentino, donde el rol del Weichafe retoma un papel fundamental en el proceso en conjunto con las autoridades ancestrales tales como Machi, Longko, Kimche, Ngenpin, entre otros roles tradicionales importantes para la reconstrucción y revitalización del mundo mapuche.

La práctica anticapitalista y de liberación sigue en pie: Sin territorio no hay autonomía, sin autonomía no hay una verdadera reconstrucción como pueblo ancestral. Estos principios han inspirado e impulsado a nuevos movimientos de Resistencia Mapuche tanto en Gulumapu como en Puelmapu, donde se puede ver un ampliado horizonte de lucha conjunta y de mayor agudización del conflicto, demostrando que 20 años de escalada Resistencia y radicalización han traído consecuencias pero éstas son parte de la lucha verdadera y con ello también el trabajo comunitario de base en zonas de Resistencia Mapuche se han ido fortaleciendo, madurando y adaptando a los nuevos planes represivos y métodos desarticuladores y asistencialistas que realizan los sucesivos gobiernos neoliberales casados con el mercado capitalista. Estos principios y virtudes que no se han perdido con el pasar de los años, son los que han significado persecución política permanente, cárcel, desapariciones y hasta muerte de jóvenes Weichafes que cayeron luchando por el territorio.

Desde el proceso de Recuperación y Control Territorial Mapuche del fundo Pidenco usurpado por Forestal Arauco, en la zona de Lumaco, que comprende unas 2000 hectáreas y donde gran parte de ese territorio han sido azotado por el modelo extractivista de monocultivo de plantación forestal, la Werken Orfelina Alcaman hace un saludo conmemorativo a los Weichafe, combatientes anónimos, mártires, peñis, lamgen, militantes de la causa mapuche y voceros políticos de la CAM, reflexionando, respetando y valorando toda esta trayectoria de lucha social, política y revolucionaria que desde las comunidades Mapuche, en distintos puntos del Wallmapu, ha ido sembrando dignidad y conciencia Mapuche, para avanzar poco a poco a la autonomía y autodeterminación.

LIBERTAD A LXS PPM

LARGA VIDA A LA CAM, A LOS ORT, A LOS LOF EN RESISTENCIA Y A LOS MOVIMIENTOS ANTICAPITALISTAS

FUERA FORESTALES, MEGAPROYECTOS, LATIFUNDISTAS Y MERCENARIOS CAPITALISTAS DEL WALLMAPV !!!!

PU WEICHAFE CAÍDOS, PRESENTES!

 


Memoria / Por Hector Llaitul.

Habíamos arrebatado unas radios a los forestales /

Ayer se cumplieron 20 años de uno de los hechos mas importantes en la historia contemporánea mapuche, mucho se especulo y se especula sobre este hecho. En este relato el dirigente Hector llaitul cuenta en primera persona como ocurrió este pequeño acto de dignidad llevado adelante por un puñado de hermanos, quienes en medio de la opresión y la pobreza, en medio de la negación y el racismo, dijeron con fuego en sus palabras, que el mapuche no se había rendido.

No hay, pues, un momento preciso en que aparece la Coordinadora Arauco
Malleco, CAM. La idea de coordinarnos venía de mucho tiempo atrás.
A fines de 1997, tuvimos varios encuentros con el fin de preparar, un evento
mayor, entre otros propósitos para salir al paso de algunos que quisieron
aprovechar la acción realizada en Lumaco –la primera acción valiosa durante el
tiempo de la Concertación–, y desviar agua a su propio molino, sin tener los
títulos. Nosotros reivindicamos nuestra participación: en Lumaco,
personalmente, estuve allí, aportando a la organización y lucha de esas
comunidades.
Se trataba de una recuperación de tierras del fundo Pidenco, por parte de dos
comunidades y fuimos a solidarizar, a apoyar. En un momento, luego de una
refriega con operarios de la forestal Bosques Arauco, nos retiramos al predio de
una machi que nos respaldaba, para refrescarnos unos momentos. Les habíamos arrebatado unas radios de comunicación a los forestales. Descansábamos, evaluábamos, conversábamos, discutíamos sobre el tema de los límites. Uno de nosotros, ex trabajador forestal, puso en funcionamiento una radio y sintonizó una cierta frecuencia. Nos quedamos escuchando. Hablaban mezclado, parte en clave, parte de modo muy directo. Algunos de nuestros hombres trataban de dormitar un poco, la atmósfera era propicia para escuchar. Los que estábamos despiertos nos acercamos más a la radio y oímos una comunicación entre Carabineros y operarios de la forestal.


–Oiga, mi cabo, ¿se han visto más indios de mierda por ahí?

—Negativo, no se
encuentran los indios de mierda.
–Mi cabo, si vemos a un indio cualiao, lo vamos a atropellar, le vamos a pasar
por encima con el camión.
–Positivo, háganlos mierda.


Ese diálogo nos enervó a todos. Escurrió una rabia a flor de piel. Entonces, se
levantó un peñi, que parecía estar dormitando y dijo con voz fuerte: “el que
tenga pantalones y se sienta mapuche, que me siga”. Los mapuche partieron y en el camino decidieron que si encontraban un camión, lo quemarían. Estaban en medio del bosque, tenían palos y piedras. Con rocas grandes detuvieron los camiones y los atacaron con hacha y podas, los forestales arrancaron; alguien sacó un encendedor y entre todos echaron la chamiza adentro de los camiones y la encendieron.
La prensa de derecha atribuyó la acción a un sector del MIR y, seguramente,
ellos no lo descartaron, pero los hechos fueron los que relato.
En el fondo, se trató de un acto muy rústico, que ejecutaron unos treinta hombres unidos por una sensación insuperable de rabia surgida del desprecio, del hambre, de la miseria de sus familias.
Posteriormente, le dije a un Fiscal: “Hasta un animal tiene derecho a reaccionar
cuando está herido”.

Este hecho, detonado por el diálogo radial entre Carabineros y operarios
forestales, ritualizó la lucha mapuche. La quema de camiones en Lumaco no
tuvo nada de planificado, ni fue parte de un plan subversivo. Inmediatamente
después, Lumaco fue militarizado, llegaron tanquetas y fuerzas especiales. En un juicio, doce mapuches fueron condenados, todos ellos miembros de
comunidades.

La acción en Lumaco marcó un antes y un después en el ciclo actual de lucha.
Así ha sido y así debe ser el bregar de los mapuche, marcado por puntos de
quiebre. De ahí en adelante, la CAM se comprometería con todas las acciones
nacidas desde las propias comunidades, no desde eventuales agentes externos.
Vendría entonces una sucesión de hechos que el Estado descontextualizó y
codificó como delitos. Sentó así las bases de la criminalización y la posterior
militarización de las zonas en conflicto.

Extraído de “Weychan”